CANCIONERO

 

 
HIMNO A LA FAMILIA    ORACIÓN  POR  LA  VIDA  
Señor, Tú eres un Dios familiar PADRE NUESTRO
Oh, Padre Padre de todos los hombres
Señor Jesús Gracias, Señor, por el don de la vida
JUNTOS COMO ESPOSOS PESCADOR DE HOMBRES
SANTA MARÍA DEL CAMINO UNA ESPIGA DORADA POR EL SOL

 

HIMNO A LA FAMILIA   
ORACIÓN  POR  LA  VIDA  
 
Oh María
aurora del mundo nuevo.
Madre de los vivientes,
a ti confiamos la causa de la vida:
mira, Madre, el numero inmenso
de niños a quienes se impide nacer,
de pobres a quienes se hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos
a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Amén
 
PADRE NUESTRO
Padre Nuestro, tu que estás
en los que aman de verdad,
que el reino que se nos prometió
llegue pronto a nuestro corazón
que el amor que tu Hijo nos dejó,
el amor, habite en nosotros.
Y en el pan de la unidad
Cristo, danos tú la paz,
y olvídate de nuestro error
si olvidamos el de los demás,
no permitas que caigamos en el mal,
oh Señor, y ten piedad del mundo.
(Recitar el “Padre Nuestro”)
Y ten piedad del mundo.
 
Que ninguna familia comience en cualquier de repente
y que ninguna familia se acabe por falta de amor.
La pareja sea en el uno en el otro de cuerpo y de mente
y que nada en el mundo separe un hogar soñador.
 
Que ninguna familia se albergue debajo del puente
y que nadie interfiera en la vida y en la paz de los dos
y que nadie los haga vivir sin ningún horizonte
y que puedan vivir sin temer lo que venga después.
 
La familia comience sabiendo por qué y dónde va
y que el hombre retrate la gracia de ser un papá.
La mujer sea cielo y ternura, afecto y calor
y los hijos conozcan la fuerza que tiene el amor.
Bendecid,  oh Señor las familias, amén.
Bendecid,  oh Señor la mía también.
 
Que marido y mujer tengan fuerza de amar sin medida.
y que nadie se vaya a dormir sin buscar el perdón.
Que en la cuna los niños aprendan el don de la vida,
la familia celebre el milagro del beso y del pan.
 
Que marido y mujer de rodillas contemplen sus hijos
y que por ellos encuentran la fuerza de continuar
y que en su firmamento la estrella que tenga más brillo,
pueda ser la esperanza de paz y certeza de amar.
Señor, Tú eres un Dios familiar,
te encomendamos todos los trabajos,
esfuerzos e ilusiones de nuestras familias,
para que en medio de su sencillez y humildad
puedan seguir construyendo
una comunidad nueva,
llena de esperanzas y de deseos de superación.
Deseamos conocer mas de tí, Señor,
y de todo lo bueno que realizas con nosotros.
Ayúdanos a fortalecer la unidad familiar,
para que seamos verdaderos testigos de tu resurrección y así tu estar en medio de nuestras comunidades nos confortará al colaborar en la construcción de tu Reino.
Gracias por la oportunidad que nos regalas, de anunciar la Buena Noticia en medio de tanta necesidad y dolor.
Virgen de Guadalupe, Madre de nuestras familias, intercede por nosotros.
Amén  
 
Padre de todos los hombres,
bendice a nuestras Familias.
Que la comunión entre los esposos
sea sincera, profunda y respetuosa.
Ayúdalos a saberse colaboradores tuyos
en la transmisión de la vida.
 
Que los padres aciertan en
la educación de los hijos.
Que los hermanos se acepten
unos a otros y compartan
lo que son y lo que tienen.
Ayúdalos a fortalecer la Familia
en el seno de la cual vivimos
y a todas las Familias
donde se genera y fragua el hombre nuevo
para una nueva sociedad.
Perdónanos nuestros errores y danos lucidez,
Fuerza y esperanza en las adversidades.
Por Cristo nuestro Señor, Amén.
 
María, Madre de la Iglesia,
ruega por nosotros.

 

Oh, Padre,
Gracias, Señor, por el don de la vida.
Alguien ha dicho que los hombres son ángeles
con una sola ala:
sólo pueden volar si lo hacen abrazados.
A veces, pensando con confianza en ti,
me gusta creer, Señor, que también tú
sólo tienes un ala.
La otra la guardas escondida:
para hacerme comprender, quizá,
que no quieres volar sin mí.
 
Para esto me has dado la vida:
para que sea yo tu compañero de vuelo.
Enséñame, entonces, a volar contigo.
Porque vivir no es sobrevivir,
no es ir tirando
no es caminar sin porqué.
Vivir es abandonarse como el pájaro,
al encanto del viento.
Vivir es saborear la aventura de la libertad.
Vivir es desplegar el ala, la única ala,
con la confianza de quien sabe
que tiene un Padre grande como tú!
Yo te pido perdón
por cada pecado contra la vida.
 
Ante todo, por las vidas truncadas
aún antes de nacer.
Son alas quebradas.
Vuelos que habías proyectado hacer
y te los han impedido.
Viajes cancelados para siempre.
Por esto,
el aborto es una ofensa a tu fantasía,
un crimen contra tu genialidad.
Es desbaratar tristemente la creación.
Te pido perdón, Señor,
Por las alas que no he ayudado a desplegar.
Por los vuelos que no he sabido alentar.
Por la indiferencia con que he dejado
revolverse en el fondo de los vicios,
con el ala colgante,
al hermano atribulado que habías destinado
a navegar en los cielos.
Y tú lo has esperado en vano
para vuelos que no se harán jamás.
 
Porque es un pecado contra la vida
toda acogida frustrada,
todo rechazo al amor, a la comprensión, a la ayuda,
al pan, a la casa, al trabajo, a la instrucción, a los derechos fundamentales.
Delito contra la vida es la violencia:
Toda violencia.
Ayúdame a levantar el vuelo, Señor.
Para no dejar a nadie en el vestíbulo melancólico de la vida,
donde se vive por vivir,
donde sólo se vegeta.
Para no pasar indiferente cerca del hermano
que ha quedado con el ala,
con su única ala, fatalmente enganchada en la red de la miseria y de la sociedad.
Y persuadido ya
de que no es digno de volar contigo.
Sobre todo por este hermano desafortunado. Amén
te damos gracias por tú amor personal que nos dió la vida,
y por tú infinita sabiduría que nos hizo colaboradores tuyos en la realización de tú plan de creación.
El hombre y la mujer, iguales en dignidad,
nos juntamos para cumplir con la responsabilidad que nos encomiendas por medio de la familia.
Por Jesús, José y María,     Amén
Señor Jesús,
cuándo llevabas tu cruz camino al calvario,
caíste tres veces,
pero te levantaste buscando la meta:
hacer felices a todos los hombres con tu muerte y resurrección.
Nos enseñaste a buscar el objetivo, la meta,
a pesar de todo.
Ayúdanos, Señor, a buscar juntos la perfección,
a no quedar anclados en el conformismo,
en el cansancio, en el estar instalados.
Queremos, Señor, como pareja,
luchar por los valores que pusiste a nuestro alcance,
queremos hoy “ser más” que ayer.
Aliéntanos, Señor,
Para que nunca dejemos de mirar el gran ideal que tienen nuestras vidas,
la perfección y santificación en tí.
Por Cristo nuestro Señor.        Amén
 
JUNTOS COMO ESPOSOS
TODOS: Señor Dios, Padre nuestro
nos creaste por amor y para el amor,
nos llamaste a la vida para ser felices
y pusiste en nuestros corazones
una honda necesidad de comunión.
Por eso, hombre y mujer nos inventaste
y nos regalaste la sexualidad
como un don y una tarea.
 
HOMBRES: Hoy queremos, Padre bueno,
agradecerte por la mujer
hermana o compañera,
amiga, esposa o madre.
Gracias, porque ellas nos permiten
completar nuestro mundo
a través de sus ojos, de sus manos,
de su sentir y pensar como mujeres.
 
MUJERES: Te damos gracias. Padre bueno
por el hombre que nos diste
como compañero o amigo,
como esposo, padre o hijo.
Con ellos podemos caminar por la vida
dando y recibiendo,
apoyando y siendo apoyadas,
mano a mano, codo a codo, siempre.
 
TODOS: Señor Dios,
juntos queremos darte gracias
por ser hombre y ser mujer.
Juntos queremos agradecerte
por la compañía que nos diste,
porque nos confiaste el encargo
de complementarnos y
hacer florecer la vida,
en los mil detalles de cada día
como un don inagotable
para toda la humanidad.  Amén
PESCADOR DE HOMBRES
Tú has venido a la orilla,
No has buscado ni a sabios ni a ricos,
Tan solo quieres que yo te siga.
Señor, me has mirado a los ojos,
Sonriendo has dicho mi nombre,
En la arena, he dejado mi barca,
Junto a Ti buscaré otro mar.
Tú sabes bien lo que tengo:
En mi barca no hay oro ni espadas;
Tan sólo redes y mi trabajo.
Señor, me has mirado...
Tú necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros descanse,
amor que quiera seguir amando.
Señor, me has mirado...
Tú pescador de otros lagos,
Ansia eterna de almas que esperan,
Amigo bueno que sí me llamas.
Señor, me has mirado...
UNA ESPIGA DORADA POR EL SOL
Una espiga dorada por el sol
un racimo que corta el viñador,
se convierten ahora
en pan y vino de amor
en el cuerpo y la sangre del señor.
Compartimos la misma comunión,
somos trigo del mismo sembrador,
un molino la vida nos tritura con dolor
Dios nos hace Eucaristía en el amor.
Como granos que ha hecho el mismo pan,
como notas que tejen un cantar,
como gotas de agua que se funden en el mar,
los cristianos un cuerpo formarán.
En la mesa de Dios se sentarán
como hijos su Pan comulgarán,
una misma esperanza caminando cantarán.
En la vida, como hermanos se amarán.

 

 

 
 
SANTA MARÍA DEL CAMINO
Mientras recorres la vida,
tu nunca sólo estás,
contigo, por el camino, Santa María va.
Ven con nosotros al caminar,
Santa María ven (bis)
Aunque te digan algunos
que nada puede cambiar,
lucha por un mundo nuevo, lucha por la verdad.
Ven con nosotros....
Si por el mundo los hombres sin conocerse van,
no niegues nunca tu mano al que contigo está.
Ven con nosotros...
Aunque parezcan tus pasos inútil caminar,
tú vas haciendo camino otros lo seguirán.
Ven con nosotros...