GUÍA PARA EL ANIMADOR PREMATRIMONIAL

 

REFLEXIÓN PREVIA


¿QUÉ BUSCA ESTE MANUAL?
SUGERENCIAS PARA EL TRABAJO
EL ANIMADOR PREMATRIMONIAL
EL PROCESO QUE VAMOS A SEGUIR

 

            Una de las actividades pastorales más importantes en nuestra Iglesia es la preparación de las parejas para contraer el matrimonio religioso. Por pérdida de los valores familiares, la permisividad que existe en nuestro medio con respecto a las relaciones extramatrimoniales, las uniones libres, los divorcios e incluso los abortos, el influjo de los medios, etc., los jóvenes de hoy necesitan una orientación clara, directa y convincente.

            El Agente de Pastoral Familiar Parroquial en Santa Cruz tiene asumida la misión de prestar, entre otras, una cooperación activa en la preparación inmediata al Sacramento del Matrimonio. En este caso, se convierte en Animador Prematrimonial. Tanto más necesaria ahora que vamos a implementar la orientación sinodal de una preparación más intensa,  con no menos de tres meses de duración.

            El Animador Prematrimonial debe ir por delante con el testimonio de su Matrimonio cristiano, para lo que recomendamos leer detenidamente el Decálogo del Agente de Pastoral, que ponemos al final de esta Guía. El seguimiento de Jesús y la vivencia de su Evangelio conlleva el compromiso con los demás.

 

¿QUÉ BUSCA ESTE MANUAL?

Ø      Que los Animadores Prematrimoniales tengan una guía segura en la preparación de los novios.

Ø      Que los novios se convenzan de su importancia como fundadores de una nueva familia.

Ø      Que conozcan que el matrimonio tiene momentos lindos, agradables y felices y también problemas, tristezas que tienen que ser solucionados para fortificar su vida conyugal y familiar.

Ø      Que el matrimonio es un proceso de crecimiento y profundización basado en la comunicación y el dialogo.

Ø      Que comprendan lo que significa recibir el Sacramento del Matrimonio Católico y su vivencia posterior.

Ø      Que puedan decidir con madurez este compromiso cristiano, o por el contrario decir con honestidad que es preferible no casarse todavía, o no casarse definitivamente, porque es mejor separarse de solteros que de casados.

Ø      Que estén conscientes de que la felicidad matrimonial depende del esfuerzo de ambos.

 

SUGERENCIAS PARA EL TRABAJO

            Los temas han sido preparados por un grupo de expertos y revisados por el Área Prematrimonial de la Pastoral Familiar Arquidiocesana. Se presentan después de un trabajo intenso para darles unidad temática, siguiendo siempre el orden con que aparecen.

            Son doce temas, a exponerse uno por semana. La última semana está destinada a evaluar y aclarar cualquier duda, a entregar el CERTIFICADO DE ASISTENCIA, a dar gracias juntos y compartir una merienda de confraternización. Es conveniente respetar este orden para su mejor comprensión y asimilación

            Las sesiones deben realizarse de la manera más dinámica posible, entendiéndose por dinámica la participación activa de la pareja. Para ello ofrecemos a continuación el proceso que hay que seguir:

El Cursillo Prematrimonial que se ha diseñado responde a lo dispuesto en el Sínodo Arquidiocesano de Santa Cruz, según el cual debe durar “tres meses por lo menos”. Se va a desarrollar a razón de una charla-coloquio por semana.

El primer encuentro se tiene con el Párroco donde los novios solicitan el Sacramento, que es cuando rellenan el CUESTIONARIO que viene al final y que debe ser tenido en cuenta por si aparece algún aspecto a subsanar.

La asistencia es obligatoria y en pareja, salvo casos muy especiales.

Las charlas y orientaciones no deben ser muy extensas para asegurar la participación activa de la pareja.

Todos temas tienen ejercicios para los novios, deben responder individualmente con seriedad, altura y honestidad. Hay que darles el tiempo necesario explicando con ejemplos la manera de responder a cada pregunta. Utilice siempre las citas bíblicas. La Palabra de Dios da sentido a la vida y vive en signos. Tienes en cada lección una sugerencia de un signo relacionado con el tema. Si en tu ambiente se te ofrece un signo más adecuado, cámbialo. 

Si tienes acceso a material audiovisual, utilízalo o indica a los novios que ellos pueden prestarse y profundizar el tema en su casa. Siempre y cuando sea posible.  

Cada tema se concluye con una oración, procura que los novios participen en cada una de las oraciones.

No tomes la actitud de un profesor, colócate a su mismo nivel permitiendo opiniones, preguntas y sugerencias de los novios.

Siempre será necesario adaptar los temas a la realidad de los participantes. Para ello, hay que detectar cuidadosamente la formación cristiana, cultural y familiar que tiene cada persona.

Prepárate bien para cada sesión y escucha las experiencias de las parejas; puedes aprender mucho de ellas. ¡Haz tus apuntes! Y... haz oración.

El material que tienes en tus manos no sirve para dar conferencias, sino para la preparación individual y grupal (máximo 8 parejas).

Al concluir cada sesión, se despide a los novios con la mayor amabilidad. Conste que lo importante es la motivación que se logre, no sólo para la participación en cada sesión, sino también para que, fuera de las sesiones, los novios puedan dedicar algunos minutos más a comentar la sesión para una mejor preparación prematrimonial.

 

 

EL ANIMADOR PREMATRIMONIAL

El Animador Prematrimonial debe ser un matrimonio católico comprometido, que vive su realidad conyugal familiar en armonía. Que tengan solidez doctrinal, capacidad de empatía, de comunicación, buen criterio, que sean personas positivas, sencillas, accesibles y psicológicamente maduras.

Deben conocer los elementos básicos de la Pastoral Familiar, utilizando una metodología que parte de la vida y llega a la vida.

Que no confundan su labor con la de charlistas o profesores, sino que se consideren testigos de la fe, que tienen una vocación de servicio a la familia desde el Evangelio, encarnando primero en su propia vida los valores personales, matrimoniales y familiares del Evangelio y que se consideren educadores de la fe, que están llamados a trabajar con vida más que con ideas, animando y acompañando la Familia en su primera etapa de vida familiar.    

 

EL PROCESO QUE VAMOS A SEGUIR

1.      Puedes comenzar las sesiones presentándote, si deseas indica tu nombre, el de tu esposa(o), profesiones, número de hijos, ocupaciones, etc.

2.      Pide a los novios que se presenten también, indicando: nombres, edades, profesión, ocupación, tiempo de enamoramiento, día del matrimonio, parroquia, etc.

Haz algunas preguntas como las siguientes:

¿Por qué se animaron a casarse? ¿Por qué han elegido esta persona para casarse?

3.      Señala la duración de la preparación, la hora y el lugar donde se llevará a cabo, procurando que tanto los Animadores como los novios sean lo más puntuales posible. Indícales que hay una charla especial para padres y padrinos y que en la última sesión les entregarán los certificados.

4.     Si trabajas con un grupo, puedes utilizar dinámicas de presentación.